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sábado, 25 de abril de 2015

RONDAS: EL DESARROLLO DEL HOMBRE



Al respecto el Mahatma Kuthumi dice:

1ª Ronda. – Un ser etéreo – no inteligente, pero súper-espiritual. En cada una de las subsiguientes razas [-raíces], sub-razas y razas menores de la evolución (ver las razas humanas: introducción), él se desarrolla cada vez más en un ser encajonado o encarnado, aunque todavía es preponderantemente etéreo. Y al igual que el animal y vegetal, desarrolla cuerpos monstruosos en correspondencia con la tosquedad del ambiente [igualmente etéreo].

2ª Ronda. – Él es todavía gigantesco y etéreo, pero su cuerpo se hace más firme y condensado – es un hombre más físico, aunque todavía menos inteligente que espiritual; pues la evolución de la mente es más lenta y difícil que la de la estructura física y la mente no se desarrolla tan rápidamente como el cuerpo.




3ª Ronda. – Ahora él tiene un cuerpo perfectamente concreto o compacto; en un principio con la forma de un simio gigante, y más inteligente (o más bien astuto) que espiritual. Porque en el arco descendente ha alcanzado ahora el punto en donde su espiritualidad primordial ha sido eclipsada o dominada por su naciente mentalidad. En la última mitad de esa tercera ronda, su estatura gigantesca decrece, su cuerpo mejora en textura (quizás el microscopio podría ayudar a demostrar esto) y se convierte en un ser más racional – aunque todavía sea más un simio que un hombre.

4ª Ronda. – El intelecto tiene un enorme desarrollo en esta ronda. Las razas mudas adquirirán nuestra habla humana en nuestro globo, en el cual desde la cuarta raza[-raíz, conocida como la raza atlante], el lenguaje se perfecciona y el conocimiento de las cosas físicas se incrementa . . . el mundo rebosa de resultados de la actividad intelectual y de una disminución espiritual. En la primera mitad de la cuarta raza[-raíz], nacieron las ciencias, las artes, la literatura y la filosofía; eclipsadas en una nación, renacieron en otra. . . .

5ª Ronda. – Continúa el mismo desarrollo relativo y la misma lucha.
6ª Ronda. –
7ª Ronda. –
De estas no hace falta que hablemos.  (Carta Mahatma 14, p.87 y 88)


(¡No, Kuthumi! Nos dejas en el suspenso...)


Sin embargo dejó indicios; hay hombres (escasos) que por sus propios esfuerzos se adelantan a la Humanidad. “Platón y Confucio fueron hombres de la quinta ronda, y nuestro Señor [Gautama Buddha] fue un hombre de la sexta ronda”. De hecho Buda es un enigma, ya que en principio los individuos no pueden aventajar a la humanidad de su ronda por más de un intervalo, pero su recorrido de reencarnaciones fue tan exitoso que lo logró.

Podemos suponer que en:

5ª Ronda. – El hombre adquiere la sabiduría. Su mental está plenamente desarrollado, se vuelve un individuo independiente (actualmente la mayoría de la humanidad vive en conciencia de masa). Controla completamente su lado animal (ver kama).

6ª Ronda. – El hombre alcanza la plena iluminación, la espiritualidad aventaja al intelecto. Se libera de las ataduras de la materia.

7ª Ronda. – El hombre se vuelve un “hombre-dios”. Su espiritualidad y sus poderes están plenamente desarrollados.

El ser humano regresa a su estado espiritual inicial, pero mientras que al principio era un ser inconsciente y pasivo, ahora se vuelve un Ser consciente y activo.

(Nota: Buda, Platón, Confucio fueron hombres de rondas más avanzadas, pero sus cuerpos no, como será la morfología de los humanos en las próximas rondas es un misterio)


En otras cartas los Mahatmas dieron más detalles:

. Desde el inicio de las siete rondas, el hombre tiene en germen todos los siete principios incluidos en él, pero ninguno de ellos está desarrollado. Tendríamos razón si lo comparamos con un bebé [cósmico]. . . En cada una de las siete rondas él hace que se desarrollé plenamente uno de sus siete principios. (CM 15)




. El humano comienza su descenso en la primera ronda como una entidad enteramente espiritual – un séptimo principio inconsciente – con los gérmenes de los otros seis principios yaciendo latentes y dormidos en él. . . . Cuando toca nuestro planeta [la Tierra apenas formándose (el globo D de la cadena terrestre)], el humano sólo es un glorioso haz de luz sobre una esfera [la Tierra] que en sí misma todavía es pura e impoluta. (CM 13)

. En la primera ronda, su conciencia en nuestra Tierra [globo D] está embotada y es más bien débil y vaga, algo semejante a la de un niño pequeño. Cuando llega a nuestra Tierra en la segunda ronda se ha hecho responsable hasta un cierto grado, en la tercera ronda ha llegado a serlo [casi] completamente. (CM 15)

. No es sino hasta la cuarta ronda cuando habiendo alcanzado la completa posesión de su Kama-energía, estando completamente madura, que el hombre llega a ser plenamente responsable; . . . la volición del hombre, su inteligencia y conciencia, sólo despertarán cuando su cuarto principio Kama haya madurado y se haya completado por su contacto (sucesivo) con los Kamas o fuerzas vigorizantes de todas las formas por las que haya pasado el hombre durante sus tres rondas previas. (CM 13)

. En cada etapa y en cada ronda su desarrollo va a la par del globo en el cual se encuentra. (CM 15)
Porque el género humano y cada cosa con vida en el planeta aumentan su materialidad en relación con la del planeta. (CM 13)

. La presente humanidad está en su cuarta ronda. . . y al igual que sus diferentes razas, así que las entidades individuales en ellas, están llevando a cabo inconscientemente para ellas mismas [razas e individuos] sus ciclos terrestres séptuplos locales – de aquí la gran diferencia en sus grados de inteligencia, energía, espiritualidad, etc. (CM 13)

. Desde luego muchos son los individuos diferenciados incluso en la cuarta ronda, ya que los gérmenes de los principios no están desarrollados en todos por igual. (CM 15)

. Los hombres (los pocos que han llegado anticipadamente) de la quinta ronda, aunque solamente en su primera raza (o más bien, clase), están sin embargo inmensurablemente más elevados que nosotros – espiritualmente si no intelectualmente; ya que con la consumación o pleno desarrollo de este quinto principio (el alma intelectual) ellos han llegado a estar más cerca de lo que nosotros estamos, y están en estrecho contacto con su sexto principio, Bhuddi. (CM 15)

. Los pocos hombres [actuales] de la quinta ronda, no engendran hijos de la quinta, sino de la cuarta ronda (CM 23)


. En la sexta ronda, el humano puede convertirse en un Buddha, y en la séptima ronda, en un Dhyan Chohan [una inteligencia superior que supervisa la Creación]. (CM 13)

. Durante la séptima ronda los hombres se habrán convertido en “dioses” [en seres divinos]. (CM 23)


El “bebé cósmico” del principio de la primera ronda (con sus siete principios en estado latente) creció y se volvió un “Hombre Cósmico” al final de la séptima ronda (con sus siete principios plenamente desarrollados). Y ese es uno de los objetivos de los planetas y de sus ciclos de vida de siete rondas, engendrar una nueva generación de hombres-dioses.

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Casi no se ha enseñado nada de cómo se desarrolla el hombre en los otros globos de la Cadena Terrestre. Por la ley de correspondencia (“cómo es arriba, es abajo”), podemos suponer que el proceso es parecido, pero a niveles más sutiles, y que también se da este proceso en los otros planetas.


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