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sábado, 8 de noviembre de 2014

MAGIA VUDÚ







El vudú es una religión que se originó a partir de las creencias que poseían los pueblos que fueron trasladados como esclavos desde el África Occidental, del contacto de estas creencias con la religión cristiana propia de los países a donde fueron trasladados, y es posible que esté influido parcialmente por supervivencias del politeísmo céltico. Se trata de una variante teísta de un sistema animista, provisto de un fuerte componente mágico. Por su vinculación directa con la cosmología y los sistemas de creencias neolíticos, su estudio resulta de gran interés en el campo de la paleoantropología. El vudú se encuentra entre las religiones más antiguas del mundo.



El tráfico de esclavos hacia América produjo un fuerte fenómeno de sincretismo entre esta compleja y bien esquematizada mitología yoruba (junto a las de otras culturas africanas) y las creencias cristianas, así como con las religiones nativas de los lugares a donde se transportó a los esclavos. De aquí surgiría el vudú haitiano y un gran número de derivativos: la Regla de Ocha o Santería en Cuba, la Santería en República Dominicana, el Candomblé, la Umbanda y Kimbanda en Brasil, así como las manifestaciones africanistas en Puerto Rico y los demás países del área del Caribe, etcétera. Algunos de estos derivativos han llegado a Europa en décadas recientes, sobre todo de la mano de emigrantes retornados.



El vudú en América



Es un nítido ejemplo de evolución sincrética entre la religiosidad teísta-animista, las creencias cristianas de los esclavistas y religiones locales de pueblos como los Taínos, que se inició cuando muchos africanos y heejin del Golfo de Guinea fueron utilizados como esclavos en Haití y otros lugares del Caribe. El vudú también se encuentra muy extendido en regiones tradicionalmente esclavistas de Estados Unidos hasta la abolición, especialmente en Nueva Orléans. En Haití es notable la utilización como religión oficial de Haití por parte del gobierno de los Duvalier para reforzar poder de su gobierno, dada la popularidad de esta creencia e incluso su importancia en la historia del país, en tanto que se suele considerar como uno de los antecedentes de la Revolución Haitiana una ceremonia del sacerdote vudú Boukman llevada a cabo el 14 de agosto de 1791 en Bois-Cayman.

En sus principios careció de un clero y de ritos regulares establecidos (liturgia), debido a que fue una religión perseguida por sus propietarios esclavistas, que los obligaban a convertirse al cristianismo.

Del vudú americano se derivan otras religiones como la santería, muy extendida en Cuba de naturaleza aún más mistificada por las corrientes cristianas, o la Umbanda Brasil. La santería —una de las máximas expresiones sincréticas del mundo— usa símbolos y santos cristianos, que dan imagen y representan loas y ritos anteriores, similares a los del vudú. Lo mismo sucede en la República Dominicana donde la Santería toma las figuras del cristianismo para representar sus loas.

El vudú ha sido un fuerte referente para la cultura popular, debido a la atribuida capacidad de los bokor para resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en su provecho (zombis), así como la de provocar la muerte a voluntad. De igual interés popular han resultado otros elementos folclóricos como los muñecos de vudú, que son una especie de pequeños fetiches (que pretenden ser representaciones de personas) con forma humanoide fabricados con diversos materiales, los cuales se cree que están vinculados al espíritu de una determinada persona; un ejemplo de ello es que popularmente se dice de ellos que lo que se les haga le sucede a quien el muñeco haya sido hecho para representar. Es frecuente encontrar referencias en la literatura o en el cine en el que estos fetiches se usan en rituales de magia negra, en los cuales se clavan agujas al muñeco en algún lugar del cuerpo o se le aplica algún tipo de martirio, y así la persona vinculada sufrirá algún mal o una maldición; cabe señalar, sin embargo, que en varios casos, se suele poner como factor de trascendencia en dichos rituales el que su apariencia externa sea lo más parecida posible a la de persona con quién se vinculan, lo que sugiere que, para los fines de manipular o torturar, necesitarían un vínculo más ligado al mundo terrenal que al espiritual. Existe una amplia literatura y filmografía al respecto, que frecuentemente tiende a deformar y demonizar este conjunto de prácticas religiosas.





Como hacer magia Vudú.


Pocas palabras ejercen un temor tan inmediato como la palabra Vudú. Hasta me animaría a decir que ni los escépticos más furiosos son capaces de oírla sin sentir un leve estremecimiento.

La magia Vudú está vinculada con los muertos vivos -los zombis- de las Antillas, sus muñecos y amarres; y no consiste en una religión original, sino que está conformada por una mezcla de creencias animistas provenientes de África y luego combinadas con el cristianismo.

Los hechizos del Vudú son increíblemente poderosos. Su fuerza proviene de la fe del propio hechicero, que no es otra cosa que un animista ultra ortodoxo, capaz de manipular la salud y la vitalidad a través de operaciones que buscan desestabilizar (o no) el alma de sus pacientes (o víctimas).

Mi opinión siempre ha sido la de abrir el juego sobre los asuntos paranormales. Cada uno es libre de hacer lo que desee y sienta, siempre que no busque el daño de terceros, lo cual siempre terminará en su propio perjuicio. Pero dentro de los hechizos del Vudú los peligros se vuelven más inmediatos y más tangibles que al utilizar otras técnicas.

Un error al hacer magia Vudú puede ser demasiado grave para el oficiante y realmente no se justifica pudiendo apelar a otras técnicas.

¿Cómo hacer magia Vudú? En primer lugar debemos entenderla. El Vudú cree en procesos orgánicos e inorgánicos que acompañan a la adoración de determinados seres de los que conviene mantenerse alejados. Dichos seres no son otra cosa que entidades desencarnadas a las que pueden adorarse bajo imágenes fetichistas más o menos evocadoras.

Estos son los famosos muñecos Vudú, que representan a una persona y las operaciones que se intentan ejecutar sobre ella.

La religión Vudú ha sido injustamente acusada de "macabra", de matar animales, casi siempre, gallos, gallinas y gatos; y de convertir en zombis a personas a través de siniestros ritos que emplean venenos desconocidos.

El aura de misterio que rodea los hechizos del Vudú se ha vuelto su mejor herramienta de propaganda para sembrar respeto. Existe una tarea de inteligencia en torno a los hechizos Vudú, que se basa en la sugestión como primer paso para alcanzar la efectividad.

En este sentido podemos aprender algo acerca de los hechizos de la magia Vudú, que luego podremos aplicar en otras circunstancias menos peligrosas.

La verdadera efectividad de los hechizos de la magia Vudú, y tal vez de todos los hechizos "modernos", o sea, hechizos que se han dado a partir de la mezcla de culturas en América Latina, consiste en hacerle saber a la víctima que ha sido hechizado.

En la religión Vudú se suele informar a la víctima, ya sea con una carta, un mensaje, un llamado telefónico, e incluso a través de la presencia del propio hechicero en su domicilio, que ha sido hechizada.

En ocasiones se dejan rastros de sal o azufre en el umbral de la puerta de la víctima, restos que prueban la intencionalidad del hechizo. A partir de entonces comienza a jugar la sugestión, un ingrediente poderoso que ninguna bruja dejará de utilizar si el medio se lo permite.

Podríamos imaginarnos a la sugestión como un terreno fértil donde el hechizo comienza a presionar en la mente del sujeto.

¿Cuál es su mecánica? Al saber o creer que hemos sido "embrujados", la sugestión trabaja sobre esta duda (o certeza) relacionando hechos aparentemente casuales con estas dudas (o certezas), de tal forma que poco a poco nos vamos auto convenciendo de su realidad.

Salvo los ritos más complejos, la magia Vudú es una especie de trabajo de inteligencia; por el cual se busca sugestionar al sujeto para que sea él mismo quien comience a relacionar asuntos casuales (como un dolor de cabeza) con los poderes del mago.

Si se le informa al sujeto de su condición de "embrujado" no tardará mucho en relacionar todos los acontecimientos de su vida con esta creencia.

El verdadero secreto del Vudú se encuentra en esta simple técnica de sugestión.

Filosóficamente hablando no hay ninguna diferencia entre estar embrujado y creerse embrujado. En ambas circunstancias el resultado es el mismo.

Desde aquí me parece inadecuado dar detalles precisos acerca de la magia Vudú, en especial porque detrás de ella hay una religión que no siempre comulga con estas prácticas, y que nos merece el mayor de los respetos. Sin embargo, en posteriores artículos iremos recorriendo algunas técnicas de la magia Vudú para integrarlas a otros estilos que requieran un grado menor de complejidad.


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